/ Cosas que sí están chidas

Tu marca no necesita más contenido. Necesita una idea.

Publicar más no significa comunicar mejor. Muchas marcas tienen calendarios llenos, Reels, carruseles y contenido diario, pero ninguna idea que las haga memorables. El problema no es la frecuencia: es no tener nada interesante que decir.

CHAFA

Hay marcas que publican tres veces por semana.

Hay marcas que publican todos los días.

Hay marcas que ya descubrieron los Reels, los carruseles, los TikToks, las historias, los lives, los newsletters y probablemente están a dos juntas de abrir un podcast que nadie pidió.

Y aun así, nadie las recuerda.

No es porque les falte contenido.

Les falta una idea.

Una razón para que alguien voltee a verlas entre el anuncio del gimnasio, el reel del restaurante nuevo, la promoción del dentista, el coach que quiere cambiarte la vida y la agencia de marketing que acaba de descubrir la palabra disruptivo.

Estamos produciendo más contenido que nunca.

Y quizá por eso mismo estamos diciendo menos.


El problema no es que no publiques suficiente

Existe una especie de ansiedad corporativa bastante curiosa:

“Tenemos que estar activos en redes.”

Perfecto.

¿Para decir qué?

Silencio incómodo.

Entonces empieza la maquinaria.

“Haz un post del Día Mundial del Café.”

Vendemos tornillos.

“No importa, relaciónalo.”

Y así nace otra publicación que probablemente diga:

“Así como un buen café te da energía, nuestros tornillos mantienen tus proyectos en movimiento.”

Excelente.

El algoritmo acaba de bostezar.

Tu audiencia también.

El problema aparece cuando confundimos presencia con relevancia.

Publicar mucho puede hacer que una marca esté presente.

Pero solamente una idea interesante puede hacer que sea recordada.


El calendario de contenido no es una estrategia

Esto debería imprimirse y pegarse en algunas salas de juntas.

Un calendario editorial es una herramienta de organización.

Nada más.

Tener 20 publicaciones programadas para septiembre no significa que tengas una estrategia de comunicación.

Significa que tienes 20 archivos esperando fecha.

Una estrategia responde preguntas bastante más incómodas:

  • ¿Qué queremos que la gente piense de nosotros?
  • ¿Qué queremos que sienta?
  • ¿Por qué debería importarle?
  • ¿Qué podemos decir que nuestros competidores no pueden decir igual?
  • ¿Qué idea queremos repetir hasta convertirla en territorio de marca?

Porque las marcas fuertes no necesariamente dicen mil cosas.

Muchas veces dicen una cosa muy bien durante mucho tiempo.


Las buenas campañas empiezan antes de abrir Canva

Canva no tiene la culpa.

Tampoco Photoshop.

Mucho menos el pobre community manager que recibió el mensaje:

“Necesitamos algo creativo para mañana.”

El problema ocurre antes.

Cuando todavía nadie sabe qué demonios queremos comunicar, pero ya estamos decidiendo si el fondo será azul o rojo.

Primero va la idea.

Después viene todo lo demás.

Una buena idea puede convertirse en:

  • una campaña,
  • un anuncio,
  • un espectacular,
  • un Reel,
  • una fotografía,
  • una serie de publicaciones,
  • una activación,
  • un correo,
  • una frase,
  • incluso una conversación.

Una mala idea solamente puede convertirse en una pieza bonita.

Y hay internet suficiente lleno de piezas bonitas que nadie recuerda.


“Pero necesitamos publicar tres veces por semana”

¿Quién dijo?

Probablemente alguien que leyó un artículo de SEO en 2019.

No existe una policía de Instagram tocando tu puerta porque el jueves no publicaste.

La frecuencia importa.

La consistencia importa.

Mantener presencia importa.

Pero ninguna de esas cosas arregla contenido irrelevante.

Publicar siete veces algo mediocre no lo convierte mágicamente en bueno.

Solamente lo convierte en mediocre siete veces.

A veces una sola pieza extraordinaria puede hacer más por una marca que un mes entero de publicaciones genéricas.

Porque el objetivo no debería ser llenar espacios en un calendario.

Debería ser ocupar un espacio en la cabeza de alguien.


Una idea es una especie de filtro

Cuando una marca tiene una idea clara, crear contenido se vuelve extrañamente más fácil.

Porque puedes preguntarte:

¿Esto pertenece a nuestra conversación o solamente estamos publicando porque es martes?

Si la respuesta es la segunda, quizá no necesitamos publicarlo.

Una idea fuerte establece límites.

Y los límites son maravillosos para la creatividad.

Te dicen qué sí.

Pero, sobre todo, te dicen qué no.

No necesitas subirte a todos los trends.

No necesitas felicitar todos los días internacionales.

No necesitas bailar frente a una cámara porque alguien aseguró que “eso es lo que funciona ahorita”.

Puedes hacerlo.

Pero debería existir una razón.


El contenido debería demostrar algo

Cada pieza que publica una marca debería funcionar como una pequeña evidencia.

  • Si dices que eres divertido, tu contenido debería ser divertido.
  • Si dices que eres experto, debería enseñarme algo.
  • Si dices que eres premium, todo debería sentirse premium.

Si dices que eres irreverente y después publicas:

“En nuestra empresa trabajamos todos los días para ofrecerte el mejor servicio.”

Tenemos un problema.

Las marcas no construyen personalidad escribiendo adjetivos en un manual.

La construyen comportándose de determinada manera una y otra vez.

Tu contenido es ese comportamiento hecho público.


No necesitas una máquina de contenido

Necesitas algo que valga la pena convertir en contenido.

  • Una opinión.
  • Una postura.
  • Una obsesión.
  • Un enemigo.
  • Una historia.
  • Una verdad incómoda.
  • Una manera diferente de explicar algo.
  • Una campaña.
  • Un concepto.
  • Algo.

Porque cuando la idea es suficientemente buena, empiezan a aparecer ejecuciones casi solas.

Puedes fotografiarla.
Puedes escribirla.
Puedes convertirla en video.
Puedes discutirla.
Puedes exagerarla.
Puedes repetirla.
Puedes dejar que la gente la interprete.

Eso es mucho más interesante que sentarse cada lunes frente a una hoja de cálculo preguntando:

“¿Y qué publicamos el miércoles?”


Antes de hacer otro post, prueba esto

La próxima vez que estés por crear contenido para una marca, no preguntes primero:

“¿Qué formato hacemos?”

Pregunta:

“¿Qué queremos decir?”

Después:

“¿Por qué alguien debería prestarnos atención?”

Y finalmente:

“¿Cuál es la forma más interesante de decirlo?”

Entonces sí.

Abre Illustrator.

Abre Canva.

Graba el Reel.

Contrata al fotógrafo.

Haz lo que quieras.

Pero ahora tendrás algo que comunicar.


En palabras chafas

Tu marca probablemente no necesita 30 publicaciones nuevas.

Necesita encontrar algo que merezca convertirse en 30 publicaciones.

Porque hacer contenido es fácil.

Hacer contenido bonito tampoco es particularmente difícil.

Incluso hacer mucho contenido ya puede automatizarse.

Lo complicado sigue siendo lo mismo que siempre:

tener una buena idea.

Y por suerte —o por desgracia para algunas agencias— todavía no existe una plantilla para eso.

Marketing Chafa

Mal marketing ya hay demasiado.